viernes, 7 de diciembre de 2018

7 de diciembre



7 DE DICIEMBRE

 

Ahora me doy cuenta 
de que hice tanto para que me quisieras, 

pero vos ya me querías

y me hubieses querido igual,

de cualquier manera. 

 

Y podría decirte lo que fuiste para mí, 

el Salvador en mi infancia

el reparo, la ternura

un pasillo 

en donde caminamos juntos 

después de que fui a buscar 

como tantas veces 

el Gran Premio:  
ese momento con vos
en el Bar Colonial,

el licuado, por supuesto, 
siempre fue una excusa.

 

Hago un esfuerzo 

para volver a escuchar tu voz 

y trato de revivir ese minuto 
no lejos del final
en el que busqué refugio 
en tu cuerpo frágil 

y te sorprendió un poco: 

te habías desacostumbrado 
a que te pidiera consuelo. 

 

Y entre tantas cosas me quedo con ese gesto de tus ojos 

(veías cosas que yo no sabía que veías)

que me habla a través 

de todo lo que después pasó 

y no pasó. 

 

Y sí, el 7 de diciembre 
sólo queda tu imagen
sin asperezas,

un ángel
o un caballero antiguo.


Silvina, Barcelona, 7 de diciembre de 2018

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