Es como volver al principio,
como volver a nacer,
tener todo ese mundo por delante
y la expectativa de que todo
puede venir.
Y el miedo, que me hace preguntarme:
¿habré tenido miedo
en ese momento también,
cuando mis ojos vieron la luz
por primera vez,
e hicieron un esfuerzo por acostumbrarse
al resplandor del día?
¿Será el miedo a no poder?
¿A no encontrar el camino?
¿A la soledad y a la noche?
¿O el dolor que me produce pensar
que podría llegar al final,
y darme cuenta
de que no pude vencerlo?
Y sin embargo acá estoy,
Escribir es un conjuro
que lo aleja,
por un rato,
como vendas cicatricantes
de mi alma,
un beso dulce
que me doy yo misma.
Ay, ¡la poesía!

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