Sólo quisiera que liberaras
mis sueños
tus intromisiones indeseadas
tus uñas afiladas de esmalte sintético
verde.
Ni siquiera se por donde accedes
a mis noches de vela
pero no,
el empleado del ferrocarril
lo niega
y no existen coartadas perfectas.
Esa señora de carnes entradas
con su máscara de maquillaje
descorrido por la humedad
que le baja hacia el cuello,
esa señora tiene quizás
la llave por donde
tus uñas,
tus dientes puntiagudos,
penetran aguijoneando
los vapores de mis sueños,
instalándote
para activar la llave de mi sopor nocturno.
Tus ojos sólo son comparables
con los peores asesinatos
en las noches de puertos vacíos,
hoteles abandonados,
habitaciones áridas,
soledades de televisor encendido
hasta las dos de la mañana,
programación over.
Desenreda tus uñas
verdes
de mi piel,
que yo intentaré
maquillar mi sangre.
Silvina, enero 1991.
domingo, 29 de enero de 2017
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