POESIA SIN TITULO
Las paredes debieran abrazarse entre sí,
besarse en un juego amoroso
que las una, las distraiga de la obstinada
fuerza que ponen en interceptar caminos,
viaductos, puentes.
Ni que hablar de las ventanas,
mostrando una equívoca libertad azul,
como si uno pudiera atravesarlas
y con solo arrojarse al vacío
atrapar la plenitud del cielo que nos muestran.
Las paredes y ventanas no debieran existir
aunque su ausencia signifique
remontar las excusas que nos quedan
para justificar nuestros pies acalambrados,
aferrados, fijos,
resistiéndose al camino
que nos lleva
más allá.
Silvina, sin fecha.
domingo, 8 de noviembre de 2015
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